Al terminar la construcción de la iglesia de Contratación, en 1934, en la base de la torre quedó una saliente inmortal: parte de una piedra de gran tamaño que no pudieron mover.
Ese refugio se convirtió en un escaño natural y apacible, donde los buenos vecinos reposaban la comida mientras ventilaban sucesos parroquiales y travesuras de la comunidad.
𝑳𝒂 𝑷𝒊𝒆𝒅𝒓𝒂 𝒅𝒆 𝒍𝒐𝒔 𝑨𝒃𝒖𝒓𝒓𝒊𝒅𝒐𝒔, la bautizaron sus incontables víctimas. Era la tertulia común, el desplumadero, la academia de la lengua brava. En sus primeras décadas, los cofrades de la piedra benemérita pertenecieron únicamente al sexo masculino.
Sentados en la piedra, en las tranquilas tardes montañeras, contaban historias, anécdotas y curiosidades del pueblo y de sus habitantes, recogidas por la tradición.
LA PIEDRA DE LOS ABURRIDOS
Feligreses de ruana y de sombrero,
que nunca se untarán desodorante,
de las seis de la tarde en adelante
echan taraba en el desplumadero.
que nunca se untarán desodorante,
de las seis de la tarde en adelante
echan taraba en el desplumadero.
No se libra el caleta, el comerciante,
la señora sin mácula ni el clero,
el feje, la sirvienta, el comandante,
el culto funcionario ni el papero.
Esos buenos cofrades reunidos
sobre la Piedra de los Aburridos
repasan la camándula de asuntos:
Como incurables críticos nativos
dicen cosas horribles de los vivos.
¡Pero hablan muy bien de los difuntos!
![]() |
| Cofrades de los años 60 y 70 |
En el siguiente enlace se puede oír la versión cantada de La Piedra de los Aburridos, texto de Juan Sebastián Bache, música y voz de doña IA:

%20ok.jpg)

Comentarios
Publicar un comentario