En la sesión inaugural del primer Concejo Municipal, presidido por el exjuez Elías Lerzundy, los demás concejales eran ganaderos.
Un miembro de la corporación fue reconvenido por el presidente porque en su discurso olvidó darle tratamiento de honorable a un compañero de butaca y oficio.
—Honorable concejal —le dijo don Elías—, le recuerdo el reglamento del Concejo. Dentro de este recinto, un concejal para dirigirse a otro debe llamarlo "honorable". En este caso no se debió decir Alberto, sino "honorable concejal Alberto"...
Curiosamente irritado, el culpable dio explicación satisfactoria, que traducida al verso por un desocupado de las barras, consignamos aquí para posteridad:
«En nombre del cabildo
me llamó la atención el presidente,
exigiendo que trate de honorable
a mi compadre Alberto, aquí presente.
Al pedir una prórroga
para darle ese trato, seré breve:
Yo le diré honorable el día que pague
una vaca parida que me debe».
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| Don Elías Lerzundy, en el antiguo parque Lleras |
Con base en esta letra, Doña IA hizo el arreglo musical y le puso la voz.
El vallenato se puede escuchar haciendo clic en el siguiente enlace:

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