Una historia curiosa y conmovedora de la llegada de los salesianos a Colombia.
El 3 de enero de 1890, el primer grupo de misioneros salesianos partió de Italia a bordo del vapor La France. Viajaban con la bendición de don Miguel Rúa (primer sucesor de Don Bosco), liderados por el padre 𝗠𝗶𝗴𝘂𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝗮.
Entre los viajeros se encontraba 𝗝𝗼𝘀é 𝗘𝘁𝗲𝗿𝗻𝗼 un clérigo de solo 20 años que enfermó de gravedad cruzando el Atlántico. Al hacer escala en el puerto de La Guaira (Venezuela), tuvieron que dejarlo al cuidado de las Hermanas Hospitalarias para que el barco pudiera continuar su ruta hacia Puerto Colombia.
Para llegar a su destino, los misioneros tuvieron que remontar el río Magdalena hasta Honda y luego seguir a pie y en mula hasta Bogotá. Allí los esperaba don 𝗘𝘃𝗮𝘀𝗶𝗼 𝗥𝗮𝗯𝗮𝗴𝗹𝗶𝗮𝘁𝘁𝗶, el primer inspector salesiano en Colombia durante siete años, la mayor parte de ellos con residencia en Contratación.
El 27 de enero de 1890, pocos días después de que el grupo llegara a Bogotá, falleció el paciente de La Guaira. Las religiosas se apresuraron a comunicarle la noticia al padre Evasio mediante un telegrama:
«Murió el Padre Eterno esta mañana».
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| Contratación, a comienzos del siglo XX |

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